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Felicidades atrasadas.

Ayer fue tú cumpleaños y a decir verdad, no tuve la valentía de pararme a pensar en cómo lo hubiéramos pasado.  Hoy, un día después, he decidido hacerlo. Y no te puedes hacer idea de lo que duele. Duele ver que no puedo verte, duele el pensar que no puedo agarrar tu mano, ni tu la mía. Duele cada segundo que siento que te has ido. Hace días que he dejado de sentir tu calor, ahora todo está frío. Sin embargo no me lo creo, no he querido ni podido ser consciente de que no estás en tu casa. Pero cada día que pasa te echo más en falta. Estoy segura que un día como hoy, hace un año, hubiera estado pensando en mis cosas, sin pensar que fuera relevante algo tan vulgar como un cumpleaños, una simple fecha más. Sin embargo, un año más tarde se la doy y envidio a mi yo del pasado que no teme a marcharse de tu lado, porque sabe que nunca te vas a ir.  Es increíble lo importante que se vuelve un simple recuerdo. Es lo que te mantiene feliz y a la vez lo que más te hace su...

Qué pasa.

El pensarlo me genera miedo y el no admitirlo no me produce alivio. El sentarme a reflexionarlo hace que mi pulso se acelere y que mi cuerpo tiemble. Ese pensamiento que ronda continuamente. Esa vaga idea de si realmente es lo que sientes, pero son demasiadas cosas ya en tu mente. No sabes, no entiendes, no escuchas, no hablas.  Vuelan palabras que no tienen sentido, pero si significado. Se habla de conjunto, de comunidad, de grupo o de hermandad.  A veces me siento sola, otras sé que vivo acompañada. A veces me siento ignorada y otras escuchada. Muchas personas comprenden lo que digo, otras muchas hacen que mis palabras caigan al vacío.  Tú conoces esa sensación de querer pegar un grito, de romper tímpanos con ese chillido, de que te escuchen y te entiendan, que te apoyen y te quieran. Abrazos que son necesarios o palabras reconfortantes en momentos clave. Letras de canciones sin sentido que llegan al alma cuando menos se espera.  Tiembla mi...

De mí para tí.

No entiendo qué está pasando. No comprendo porqué no puedo creerlo. Tengo la sensación de que aún sigues aquí, a nuestro lado. Siempre he pensado que la inmortalidad existía por tí, que tu eras el inventor de ella. Pero parece que me he equivocado, la inmortalidad es solo un producto de películas que no comprenden cómo funciona el ciclo de la vida.  Pero es cierto. Realmente no pienso en tí como en algo que ya ha pasado. Siento que estás presente siempre, que en nada voy a ir a verte. Por eso no siento ni angustia, ni pena, ni rabia. No rezo todas las noches para que vuelvas porque en realidad para mí nunca te has ido. Quizás todo esto sea porque nos despedimos. Nos dijimos un último te quiero la noche de antes de que te fueras. Porque nos pasamos la tarde de antes mirándonos y hablando sobre cosas cotidianas. Porque para mí era todo tan normal que nunca entendí qué estaba pasando. No puedo creer que no vuelvas a decirme que deje de ponerle sal a la comida, o que t...

Dos caras de una moneda

Siento que soy como las dos caras de una moneda. Por el día soy todo apariencias, una cara amigable. Por la noche la cosa cambia, todo está más oscuro y en silencio, repaso mil veces todo.  Empiezo a olvidar el sentido y la finalidad de las cosas. Me pregunto el porqué pero no encuentro respuestas. Soy simplemente un bicho más en una caja de zapatos, una pequeña mariposa que aún no ha salido de su capullo.  Entrar en la cama y sentir de golpe un frío bate cargado de sentimientos y emociones que agitan mi pecho y mi cabeza. Un cubo de agua helada que dificulta esa respiración que horas antes no estaba entrecortada.  Volver a despertarse al día siguiente pensando que será distinto, que ya todo se ha acabado. Salir a la calle sonriendo como si nada hubiera pasado.  

Incertidumbre

A veces siento que me he rendido. Que he dejado de luchar por todo aquello, pero es que simplemente no puedo hacerlo. Salgo y entro sin pensar, voy dando tumbos por la ciudad, es como si el mundo no fuera conmigo. Estoy aislada y sin encajar, siento frío y a la vez una ola de algo que no se muy bien como describirlo. Pero sienta bien. No siempre es así, a veces es distinto. En ocasiones siento un cúmulo de sentimientos que me hacen rozar el infinito. Me siento libre y sin preocupaciones. Es como estar entre algodones. Tal vez no sepa que me voy a encontrar mañana, puede que ni me guste lo que haya. Pero voy a seguir intentándolo, voy a seguir queriendo llegar a lo más alto. Lucharé para que el romanticismo no se apague, para que sepamos amarnos mejor que otros hacen, para que el mundo siga siendo nuestro y para que siempre seamos nuestros propios dueños.

Saludos vida.

Hola, mi querida vida. Hola a la razón de mi existencia, la que ha conseguido que yo haya aportado algo a este mundo.  Vida, mi vida. Una combinación de bajadas y subidas, de llantos y despedidas, de inviernos y veranos, de libros y risas sin sentido, de mañanas y de crepúsculos aburridos. Amigos, familias y gente con la que vivo en un continuo conflicto.  Una rutina. Rutina diaria de levantarse para no hacer nada, para llorar las horas que quedan para el mañana. Números, letras, todo siempre igual. No cambia.  Es aburrida. No hay nada más que hacer. No hay meta que conseguir. Elaboro lo que otros quieren, no mi porvenir. Ya no queda nada nuevo para ver, todo lo conocemos y se ha vuelto viejo. Sueños. ¡Claro qué hay sueños! y son grandes, muy grandes. No caben ni en un sombrero, ni en un atardecer eterno de una noche de verano, ni en el universo. Inalcanzables. Intocables.  Sed de aventuras. Escapadas de altura y caminatas que perduran. Vuelos in...

La carrera.

La carrera universitaria, ese transcurso de tiempo donde solo te diviertes porque estudias lo que te gusta y sales a disfrutar de la vida... MENTIRA. La carrera universitaria, ese transcurso de tiempo donde tu vida gira en torno a un triángulo amoroso, donde los tres vértices son importantes pero, como estás estudiando una carrera universitaria debes sacrificar en algunos casos uno de ellos o incluso ¡dos! Estos vértices son: dormir, salir y estudiar. Con esto creo que ya dejo claro que el triángulo no es equilátero. Bien, estudiar será el predominante ya que si lo que realmente deseas es sacarte el título, debes sacrificar el resto para conseguir el fin. Si decides salir y vivir la vida, o bien sacrificas el sueño para siempre o no apruebas en la vida. Sí exacto, si sacrificas por completo el punto del sueño, al final acabas quitando la figura de triángulo, es fácil, si no duermes, no podrás tener energía para vivir y tu cerebro estará tan agotado que no podrá retener nada de...